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Las Canarias, el paraíso gay para el verano


Siguiendo con todos los festejos que trae consigo la celebración del Orgullo Gay, hay que ir pensando en qué destino vamos a elegir este año para pasar las vacaciones. Yo, por supuesto, voy a quedarme justo donde estoy, en la isla de Tenerife, y gozar de todos sus lugares de ambiente; todos los videos porno gays que veo me demuestran que, para pillar cacho, cuando más público haya mejor, y esto es un auténtico hervidero de gente cuando llega la canícula, y con justa razón, debo añadir.

Sé que se considera que Ibiza es el sitio gay por excelencia no sólo para el verano, sino para cualquier época del año, pero qué quieres que te diga, yo creo que está sobrevalorada. Mis amigos y yo, homosexuales todos, no encontramos nada en las Baleares que no encontremos aquí en las Canarias, e incluso si sólo nos limitamos a quedarnos en Tenerife, tampoco es que echemos nada en falta. Para nosotros, el turismo gay friendly canario es lo mejor que hay.

Si echo la vista atrás, no puedo dejar de recordar el verano de hace dos años, que fue espectacular. Unos amigos de la península habían decidido hacer un poco de turismo por todas las Islas Canarias, y quedarse un poco más de tiempo en Tenerife; por supuesto, para su estancia les elegí un hotel en la zona de Los Cristianos, al sur de de la isla. Este lugar no es tan de alto copete como otros, ni tan conocido, pero te aseguro que nada tiene que envidiarle a otros, y tiene la ventaja en que no hay que vaciar el bolsillo continuamente, lo cual es una ventaja en época de vacaciones, como podrás suponer.

 

Las playas de esta zona de la isla son espectaculares, y entre ellas algunas calas escondidas donde podíamos tener reuniones privadas más de tipo homosexual; porque, por muy gay friendly que sea el lugar, al fin y al cabo estamos en un lugar donde las familias también pasan sus vacaciones, y no hay que olvidarlo. Gays o heteros, hay que respetar, y es por eso que mis amigos y yo siempre pasamos inadvertidos cuando veraneamos, porque no nos señalamos con conductas escandalosas en lugares que no son apropiados. Nos divertimos como los primeros, y buscamos nuestras maneras pasa disfrutar de todo a nuestra manera, pero nunca damos que hablar, precisamente para que nadie hable de nosotros.

En fin, que con este grupo de amigos, llegó un conocido de uno de ellos, Pedro, un guapo mulato que se había acoplado al grupo pero que, según declaró en nuestro primer encuentro, no era gay. A mí no me importaba mucho ese detalle, mis amigos habían venido a disfrutar de sus días de descanso y a hacer un poco de turismo, y yo sólo quería pasar con ellos mi tiempo, pues hacía mucho que no los veía; en ningún momento había pensado en tener una relación con nadie, ni siquiera sexual. Pero mira por dónde esa actitud me picó, como si por ser gay no pudiéramos ver a un chico guapo sin querer tirarnos encima; y con muy mala hostia y toda intención, decidí que eso iba a ser precisamente mi objetivo en los próximos días.

Aunque escucho muchas bromas al respecto sobre que si uno no es gay es porque no lo ha probado, sé que es sólo una frase picante. Como yo estoy muy seguro de lo que me gusta en tema sexual, suelo pensar que los demás también lo están; y si no, tampoco pasa nada si te gusta la carne y el pescado, ¿o no? Pero por mi parte no hay dudas, y en Tenerife nunca falta un buen local de ambiente si eso es lo que buscas, así que nunca tuve por qué negar mi condición de homosexual, pero en ocasiones me molesta algunos mitos idiotas que nos cuelgan sin saber, o por generalizar. Y en esta ocasión, Pedro me tocó la moral.

Así que allí, en mi tierra de acogida, rodeados del ambiente gay y con un tío que por lo visto se sentía muy macho, decidí que ese verano iba a hacer que cambiara de opinión. Seguid leyendo y sabréis cómo me lo monté, y si tuve éxito o no en mis planes.